Gracias por el cuidado y la compasión que le brindaron a mi abuela y a nuestra familia. Después de que se recuperó del dolor y entró en la paz de su muerte, las enfermeras entraron en la habitación, limpiaron a mi abuela y cambiaron las sábanas. El médico y las enfermeras nos dijeron que nos tomáramos el tiempo necesario para despedirnos. Nos informaron que podíamos invitar a otras personas a despedirnos. Nos trajeron un carrito con café, agua, refrescos y bocadillos. Nunca había visto algo así en un hospital. Fue hermoso y reconfortante, y me ayudó muchísimo en el dolor del momento. Siempre estaré agradecida por la atención que les brindaron a ella y a mi familia. - Gracias


